Instituto Superior Federico Grote

Ley de Educacion

Principal Arriba

Algunas reflexiones sobre la nueva ley de Educación

 

Presentamos las respuestas elaboradas por los docentes de ésta casa con respecto a algunas de las 20   preguntas para orientar la discusión sobre la nueva ley de Educación formuladas por el Ministerio de Educación Ciencia y Tecnología de la Nación.

 

 

1) ¿Cuáles son los principales desafíos de la educación argentina para el siglo XXI? ¿Cuáles deberían ser los ejes del modelo de nación para tener en cuenta a fin de elaborar la nueva Ley de Educación? ¿Cómo puede la educación favorecer la igualdad de posibilidades de todos los ciudadanos? ¿Cómo se puede recuperar la responsabilidad principal del Estado como garante de una educación pública de calidad para todos? ¿Cómo proteger el carácter público del conocimiento?

 

Para responder a los desafíos de la educación del siglo XXI, debemos comenzar por el principio. Por tanto habrá que explicitar la postura antropológica que superando todo reduccionismo, permita obtener una adecuada concepción de educación, de sus principios, fines y alcances.

Son necesarias ideas claras sobre la entidad del sujeto de la educación en estas épocas de confusiones e incertidumbres.

Es preciso entender que el hombre es persona, es decir, una única realidad de materia y espíritu, que presenta diferentes dimensiones -biológica, psicológica, social, política, económica, cultural, ética y religiosa- todas las cuales deberán ser integralmente contempladas en su formación, para lograr una educación de calidad.

En consecuencia, la educación del siglo XXI debe superar la mezquina meta del materialismo neoliberal que la reduce a adiestramiento laboral o a formación del productor-consumidor funcional al mercado. Por el contrario, deberá formar personas que como tales y a través del ejercicio reflexivo libre y democrático de sus capacidades, elaboren su propio proyecto de vida sustentado en valores y abierto a una visión universal y trascendente de la realidad desde su pertenencia a la cultura nacional y la conciencia de su responsabilidad social.

Inescindible de esta visión de la persona es la consideración de la familia como agente natural y primario de la educación, ya que sólo a través de ella como comunidad primigenia de la ecología humana, es posible su desarrollo pleno.

Sentado esto, y en la misma línea de pensamiento, aparece la nación, como comunidad de cultura constituida por un estilo de vida fundado en valores compartidos. Por ello, la educación del siglo XXI, deberá apuntar a construir un modelo de nación fundado en los siguientes ejes:

 

  •  Respeto por la persona y sus derechos, como sujeto, fundamento y fin de la vida social.

  •  Desarrollo-y no mero crecimiento económico- como paso de condiciones de vida menos humana a condiciones de vida más humana.

  •  Justicia social, solidaridad, interculturalidad, libertad y democracia como condiciones de la convivencia social.

  •  Conciencia nacional y de pertenencia latinoamericana como modos de integración y relación en el mundo globalizado.

  •  Visión trascendente de la vida y de la historia.

 

Otro aspecto que desafía a la educación de este siglo es la democracia misma.

Si la forma de convivencia que pretendemos es la democrática, será necesario educar bajo sus parámetros. Para ello la libertad de enseñar y aprender, la libertad de conciencia y el pluralismo escolar son pilares insustituibles cuya real vigencia deberá asegurar el Estado. Para hacerlo será necesario asignar los recursos pertinentes tanto institucionales como económicos.

El Estado aparece así como garante de la educación pública de calidad para todos, porque como gestor del Bien Común deberá sostener las escuelas públicas, tanto de gestión oficial como privada para que sea una realidad palpable el pluralismo educativo al poner al alcance de todos la posibilidad y oportunidad de elegir el tipo de educación que quiere para sí o para sus hijos.

Otra obligación estatal en esta materia es atender las carencias individuales de tipo económico y social, a través de planes y programas, becas y subsidios, que fundados en equidad permitan la compensación de las diferencias y la superación de los obstáculos al ingreso, permanencia y egreso exitoso del sistema educativo para todos.

Si se logra que todos y cada uno puedan alcanzar la capacitación requerida actualmente, se estará ante la mejor forma de proteger el carácter público del conocimiento, porque cada uno podrá aplicar sus potencialidades para acceder al mismo por sí.

Justo es expresar que estos grandes lineamientos, basados en una concepción personalista del hombre, están presentes en la vigente Ley Federal de Educación, la cual por tanto debería ser previa y seriamente evaluada en sus fortalezas y debilidades para determinar si es necesario derogarla o sólo modificarla en los aspectos que no hayan funcionado.

En el primer caso será imprescindible mantener la base antropológica referida.

 

¿Educación Inicial Obligatoria?

 

La educación inicial no deberá ser obligatoria antes de los cuatro años. Podría considerare la extensión de la obligatoriedad que actualmente es desde los cinco años a los cuatro, pero no antes de esa edad en la que la función de la familia es primordial e irreemplazable.

La obligatoriedad en esta etapa implicaría un avance totalitario por sobre el derecho de padres y niños. Recordemos que la Convención sobre los Derechos del Niño en su art. 5 establece que los “Estados Parte respetarán las responsabilidades, los derechos y los deberes de los padres... en consonancia con la evolución de sus facultades, dirección y orientación apropiadas para que el niño ejerza los derechos reconocidos en la presente convención “.

El art. 7 establece el derecho desde que el niño nace, a conocer a sus padres y ser cuidado por ellos.

El art. 8 consagra el derecho del niño a preservar su identidad, incluidas las relaciones familiares de conformidad con la ley sin injerencias tácitas.

Por su parte el art. 9 explicita el deber de los Estados Parte de asegurar que el niño no sea separado de sus padres contra la voluntad de éstos.

Es cierto que muchas familias por razones sociales, económicas y culturales no están en condiciones de desempeñar adecuadamente su función, o necesitan servicios como guarderías o jardines maternales que atiendan a sus hijos mientras los padres trabajan.

Para los casos mencionados en primer lugar, será necesario implementar planes y programas que compensen las carencias de los padres que no les permiten desempeñar adecuadamente su función.

Para los casos mencionados en segundo lugar, sólo para ellos y por elección de los padres, deberá asegurarse la posibilidad de acceso a servicios idóneos que de los cero a los cuatro años suplan el tiempo de ausencia de los padres.

En lo relativo a estos supuestos así como en lo que hace a la implementación de las salas de cuatro y cinco años deberá darse especial espacio a la iniciativa privada de los mismos padres y organizaciones de la sociedad civil, para que con el apoyo del Estado puedan contribuir en función de su rol de agentes educativos a universalizar el acceso a estos servicios.

 

18) ¿Habría que crear un consejo técnico-académico independiente para garantizar la confiabilidad del sistema nacional de evaluación de la calidad de la educación? ¿Debemos ampliar las dimensiones a ser evaluadas tales como los procesos de enseñanza o dimensiones no cognitivas del aprendizaje? ¿Qué difusión y utilidad deberían tener estas evaluaciones?

 

Es probable que la creación de un consejo técnico-académico independiente, conformado por especialistas idóneos, tanto internos como externos al sistema, brinden mayor garantía de confiabilidad en el proceso de evaluación de la calidad de la educación.

Destacamos como eje central de todo proceso evaluador que “éste debe ser entendido ante todo como una estrategia a través de la que cabe incidir en el desarrollo de las instituciones” (DE MIGUEL y OTROS, Evaluación para la calidad de los Institutos de educación secundaria, Madrid, Ed. Escuela Española, 1994, pag.50).

Es decir, los resultados de la evaluación deberán constituirse en el punto de referencia prioritario para introducir en las instituciones procesos de mejora. Durante el proceso evaluador se examina la realidad de las Instituciones en relación con los diferentes indicadores (situaciones deseadas) para establecer la distancia entre éstos y la realidad. Esto permite indicar el camino que debe recorrerse para alcanzar el logro de los indicadores de calidad. (CASANOVA, M.A., Manual de Evaluación Educativa, Ed. La Muralla, 1999).

En el marco de las decisiones políticas y administrativas deberán actuar conjuntamente los criterios instrumentales (eficacia, eficiencia, productividad) y los criterios sustantivos (pertinencia – PCI (específico), relevancia (según contexto), efectividad), pero priorizando los segundos, ya que están centrados en lo específico del sistema educativo: à asegurar aprendizajes y equivalencia de resultados en alumnos de diversos orígenes socieconómicos y culturales.

Los acuerdos de implementación de la Ley Federal deben responder a una política de Estado que no dependa - en lo esencial - de las decisiones concretas de las administraciones de turno. Es necesario recordar que los objetivos educativos sólo pueden alcanzarse en el largo plazo que excede las gestiones gubernamentales periódicas.

 

Es necesario discutir y acordar la relación de las políticas de evaluación con los actores internos del sistema educativo. De ampliar las dimensiones a ser evaluadas, de lo no cognitivo, habría que evaluar, primero, cuál es el estado de las disciplinas aludidas, sobre todo en lo relacionado a la preparación específica requerida a los docentes (en lo conceptual y en lo metodológico, fundamentalmente).

“Hace falta la segunda generación de reformas con eje en la micro política, que centre el esfuerzo en la comunidad educativa para poder resolver los problemas pendientes: los diferentes ritmos de aprendizaje de los alumnos, los problemas concretos de comprensión lectora, el significado del vitae en la práctica, el estilo de gestión que requiere hoy la escuela; los grados de autonomía deseables, posibles y razonables en la institución y en el aula, cuáles son las demandas de la capacitación de los docentes y cuál es su relación con la calidad de los aprendizajes de los alumnos” (Nieto de García, Ana María, A diez años de la Ley Federal de Educación, CONSUDEC N° 976), etcétera.

 

A partir de la definición de indicadores de calidad, del buen funcionamiento de las Instituciones educativas en relación a los lineamientos de política educativa, las demandas de la sociedad y las características contextuales, y la determinación de la realidad devenida del análisis de los datos y la síntesis de los resultados de la evaluación, se establecen las distancias entre indicadores y realidad y ofrece la posibilidad de dar recomendaciones claras y precisas de mejora.

Para esto es necesario que los miembros del consejo técnico académico garanticen credibilidad, transparencia, confiabilidad, objetivos institucionales en que se desarrollan los procesos. Debe ser una “estrategia de intervención para el mejoramiento”, con indicadores que, teniendo en cuenta las circunstancias locales, puedan compararse en el nivel nacional e internacional.

No debemos olvidar que la mejora de la calidad educativa es el único sentido que la evaluación tiene. Hasta ahora esto no se ha tenido en cuenta.

 

19) ¿Qué nuevos mecanismos de participación de los docentes en los diferentes niveles de la gestión educativa debe promover la futura Ley?

 

Promover en los docentes la participación responsable y articulada con los otros miembros de las comunidades educativas, cada uno desde la función que le compete para lograr un proceso educativo integrado

Paralelamente a la participación en los diferentes niveles de gestión educativa, habrá que jerarquizar integralmente al docente, y sincerar las causas del creciente detrimento de su rol. Subsanar las falencias que presentan los procesos de formación docente y las múltiples funciones que deben asumir en las instituciones educativas más allá de la tarea específica de educar.

Como mecanismos de participación de los docentes en los distintos niveles de la gestión educativa poponemos:

 

1. En el aula:

Constitución de equipos de trabajo que permita llevar adelante la elaboración y concreción de proyectos específicos.

  •  Nuevas dinámicas en la relación escuela / familias

  •  Apertura hacia la comunidad

  •  Participación en la toma de decisiones de gestión y operativas. (con tiempos y espacios definidos.

 

2. En la Conducción (Equipo de Conducción)

  •  Como gestores y coordinadores de la formación permanente de los docentes.

  •  Trabajo en equipo.

  •  Delegación de tareas.

  •  Toma de decisiones: estratégicas, de gestión y operativas.

  •  Implicación en la comunidad desde las relaciones intra e interinstitucionales.

 

3. En la Supervisión escolar

Recuperación del rol específico del Supervisor: nexo entre el Ministerio y las Instituciones educativas en todas las dimensiones de la gestión pero, fundamentalmente, en lo pedagógico – didáctico, como en la unidad de criterios y en la coherencia en la toma de decisiones del nivel de la Supervisión. Capacitación también para ellos.

Sólo se conseguirá una educación de calidad si se mejoran las calidades de la formación inicial y continua de los docentes; se mejoran las condiciones de trabajo y puedan desempeñarse en una carrera que permita su desarrollo profesional.

 

20) ¿Qué nuevos mecanismos de participación de la ciudadanía debe promover la futura Ley?

 

Si afirmamos que la educación es asunto público es imprescindible dar cabida a la participación de toda la sociedad. Para ello será necesario generar espacios y momentos adecuadamente organizados.

“Ante todo habrá de generar un real modo de trabajo integrado de todas las provincias, porque no se trata de una Confederación de Estados independientes sino de una República Federal.” (Prof. Julio César Labaké). Es importante destacar ese importante espacio que es el Consejo Federal de Educación, el que debe funcionar como órgano de concertación, de articulación, de acuerdos y de evaluación.

Ya que la educación es “asunto público”, deberán establecerse estrategias donde, además participen:

 

  1. Iglesia Católica y congregaciones y demás cultos reconocidos.

  2. Habrá que fomentar la participación sobre todo de los padres, pues la familia es el agente natural y primario de la educación,

  3. organizaciones del mundo del trabajo: empresarios, sindicatos, otras organizaciones no gubernamentales, etc.,

  4. consejos consultivos para la actualización currricular, y consejos técnicos para la evaluación del sistema educativo,

  5. sectores gremiales docentes y no docentes.

 

Por ello es preciso definir y habilitar tiempos y espacios, criterios y mecanismos concretos, para que la participación en la formulación, discusión y ejecución de las políticas y programas educativos sean un dispositivo regular, desde la escuela hasta las instancias ministeriales e intergubernamentales en las que se define y decide la educación.

 

Atrás Principal Arriba Siguiente

Sitio desarrollado por el Ing. Néstor Adolfo BOTTA para el Instituto Superior Federico Grote.
Envíe un mensaje a webmaster@institutogrote.edu.ar con preguntas o comentarios sobre este sitio Web.
Copyright © 2005-2013 Instituto Superior Federico Grote
Última modificación: 12 de mayo de 2013